Verdades de la Andropausia

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Casi todos los hombres, al llegar a los 40 y hasta los 55 años de edad, experimentan una disminución en sus niveles de testosterona. La actitud, el stress psicológico, el alcohol, las lesiones o cirugías, medicamentos, obesidad e infecciones pueden contribuir al comienzo de la ANDROPAUSIA.

 Síntomas de la Andropausia:

•  Cambios en el estado de ánimo.

•  Disminución progresiva de la actividad intelectual y cognitiva.

•  Fatiga.

•  Depresión.

•  Irritabilidad.

•  Insomnio.

•  Disminución de la fuerza muscular y de la capacidad de ejercicio físico.

•  Disminución de la masa ósea (osteoporosis).

•  Cambios en el metabolismo.

Un estudio hecho en Argentina sobre estos cambios biológicos y su influencia en áreas emocionales del hombre, arrojó una explicación de los síntomas que el hombre presenta en esta etapa de la vida:

Síndrome de Irritabilidad Masculina (SIM)

El Síndrome de Irritabilidad Masculina es un cuadro depresivo que se acompaña por “Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”: hipersensibilidad, angustia, frustración y cólera.

Es normal que la testosterona disminuya a partir de la cuarta década de vida, a un ritmo aproximado de 1.5% anual. Pero en algunos casos estos niveles bajan tanto que se produce la llamada “andropausia” o “déficit de testosterona”, una suerte de menopausia masculina.

Características del SIM

En los varones, diagnosticar una depresión es más difícil que en las mujeres, ya que se manifiesta de forma muy diferente. Un hombre deprimido suele mostrar algunos de los siguientes síntomas:

•  Irritable.

•  Frustrado.

•  Impaciente.

•  Acusador.

•  Hostil, con pérdidas del control de la agresividad.

•  Rencoroso, no perdona, pero generalmente se arrepiente luego.

•  Ansioso.

•  Cansado, anérgico (agotado), con debilidad muscular.

•  Ataca si se siente herido.

•  Hace rabietas.

•  Controla excesivamente los afectos (“cha-tura afectiva”).

•  Se muestra impenetrable (cara de piedra).

•  Siente vergüenza por su estado actual y a veces por su vida.

•  Tiene sentimientos de fracaso y/o ruina

•  Desesperanzado.

•  Enojado, como una forma de sentirse seguro.

•  Incrementa el consumo de tabaco, alcohol, medicamentos y también de otras subs-
tancias “psico-neuro-bio-socio-tóxicas”.

•  Pierde o sube de peso.

•  Padece disminución de la libido y/u otros trastornos sexuales.

•  Manifiesta sexomanía o abulia sexual.

•  Se refugia en la televisión.

•  Tiende excesivamente a practicar deportes.

•  Es exigente con los demás, que “si lo trataran bien su estado sería diferente”

•  Duda sobre “si es amado o querido por los demás”.

Generalmente, quien más nota los cambios de actitud es la pareja de estos varones. Por eso es importante que comprendan que atraviesan una crisis propia de la edad y que pueden ser ayudados por especialistas.

 Duelo

Así como en la adolescencia se dio el duelo por el cuerpo infantil, en la adultez se da por el cuerpo joven. Hay adultos que desean mantener una identidad sexual como la que tuvieron en el pasado, para negar su envejecimiento y vivir con su recuerdo una realidad distorsionada. Al igual que el Don Juan joven, en la senectud tratará de ocultar su impotencia, no solo sexual sino de compromiso con la otra persona. Esta es una conducta maníaca que le defiende de la depresión originada; es decir, de dejar muchas gratificaciones y adaptarse a otras. De ahí que a veces se comporten seductores y muy seguros de sí mismos, para ocultar estos temores. Por ello es importante que se les evite etiquetar como: “rabo verde”, “Don Juan”, “viejo loco”, etc.  Otros, en cambio, suspenderán toda actividad sexual porque el verse en un cuerpo envejecido se torna en herida narcisista.

Es de suma importancia la educación sexual en la edad adulta que oriente a los hombres maduros sobre los cambios psicológicos, anatómicos, fisiológicos y sociales que se producen con el envejecimiento y las soluciones por las que pueden optar.

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